Apoderados acusan falta de medidas concretas y temor por la seguridad de sus hijos tras nuevos hechos de violencia al interior del Liceo Politécnico Pablo Rodríguez Caviedes de Illapel. Denuncian agresiones, amenazas y ausencia de protocolos efectivos, pese a reuniones con el establecimiento y gestiones ante autoridades, incluyendo medidas cautelares que consideran insuficientes.

Imagen referencial creada con IA

Agresión a estudiante durante clase genera cuestionamientos

Apoderados del Liceo Politécnico Pablo Rodríguez Caviedes de Illapel denuncian una serie de hechos de violencia que, según relatan, no han tenido una respuesta efectiva por parte del establecimiento ni de las autoridades comunales. Los testimonios apuntan a agresiones físicas de un estudiante, amenazas de muerte y la participación de una adulta responsable en incidentes ocurridos al interior del recinto.

Uno de los casos corresponde a una agresión ocurrida el martes 17 de marzo durante una clase de educación física. Según el testimonio de una apoderada: “Mi hijo se encontraba en la clase de educación física. Al terminar, comenzaron a jugar a la pelota. En ese momento, otro estudiante lo empujó con el hombro. Mi hijo esquivó el primer golpe y soportó el segundo, pero luego el otro niño lo tomó del brazo, lo lanzó al suelo y le dio un golpe. En ese instante, mi hijo no reaccionó. Después se levantó y, tras la agresión, respondió devolviendo el golpe.

El inspector general del liceo me llamó para informarme que mi hijo había estado involucrado en una pelea. Le pregunté si se encontraba bien y me respondió que sí. Sin embargo, al llegar al establecimiento, encontré a mi hijo en inspectoría, muy afectado, temblando, con un ojo morado e hinchado, y con rasguños en distintas partes del cuerpo.

No tuve tiempo inmediato para hablar con él, pero luego, al salir, le pedí que me explicara lo ocurrido. Su relato coincidió con el de varios de sus compañeros, quienes se acercaron a mí y aseguraron que él no había iniciado la agresión, sino que solo se defendió.

Además, los estudiantes señalaron que el otro niño lo había amenazado con apuñalarlo al salir del colegio. Esta información no me fue comunicada por el inspector en el momento del llamado. Solo me indicó que retirara a mi hijo para evitar una situación mayor.

Cuando me dijo eso, pensé que se refería a que podían volver a pelear, pero nunca imaginé que existía una amenaza de ese nivel. Es algo a lo que no estoy acostumbrada.

Como apoderados responsables, intentamos realizar una mediación con la otra familia, considerando que recién comenzaba el año escolar y que los estudiantes serían compañeros de curso. Queríamos evitar que la situación se repitiera, pero al día siguiente entendimos que no era posible avanzar por esa vía.

A pesar de haber sido víctima, fue sancionado por defenderse. Fue suspendido por cinco días, aun cuando existen testigos y antecedentes previos del comportamiento del otro estudiante, quien ya había agredido a compañeros del mismo liceo y del curso.”

Al día siguiente, el miércoles 18, se registró otro episodio al interior del establecimiento. Según el relato de una apoderada: “Nuestros hijos se vieron afectados por la acción de una apoderada, quien se identificó en la entrada del colegio. Mientras caminaba, observó a los estudiantes que estaban sentados en el pasto y, junto a su hijo, les tomó fotografías, apuntándolos con el dedo. Uno de los niños se dio cuenta de esta situación.

Posteriormente, la mujer se dirigió a inspectoría. Los estudiantes, extrañados, comenzaron a preguntarse por qué les había tomado fotografías, por lo que decidieron subir a inspectoría para consultarle directamente. Uno de los alumnos, el más afectado, se acercó de manera respetuosa y le preguntó por qué los estaba fotografiando. En ese momento, la mujer lo arrinconó y comenzó a empujarlo. Una alumna que estaba presente intervino para pedirle que se detuviera.

Luego llegó una inspectora, quien retiró a los estudiantes del lugar. Sin embargo, la apoderada continuó gritándoles insultos y amenazas de muerte. Además, su hijo rompió un vidrio en inspectoría, y desde ahí también comenzó a amenazar a los estudiantes.”

Apoderados sostienen que este estudiante, quien se habría incorporado este año al liceo, ha presentado reiterados problemas de convivencia, incluyendo agresiones a compañeros en distintas instancias, algunas de ellas ocurridas en presencia de docentes.

Familias cuestionan ausencia de protocolos y apoyo del establecimiento

Los apoderados coinciden en que, tras los distintos episodios, han debido gestionar por cuenta propia acciones como denuncias ante Carabineros, Fiscalía y el Juzgado de Familia. En ese marco, se establecieron medidas cautelares que consideran rondas policiales en el exterior del liceo, sin embargo, aseguran que estas no se han implementado de forma constante.

También plantean que, pese a reuniones sostenidas con el equipo directivo y representantes del área de educación municipal, no han recibido propuestas concretas de apoyo para los estudiantes afectados, como acompañamiento psicológico o seguimiento de los casos.

A lo anterior se suma la preocupación por antecedentes previos de violencia asociados al entorno del establecimiento, incluyendo una riña ocurrida dias antes fuera del recinto educacional, lo que, según indican, refuerza la sensación de inseguridad entre las familias.

Plantean movilización para exigir mayor seguridad en el liceo

En este contexto, algunos apoderados han planteado la posibilidad de convocar a una movilización para visibilizar la situación. Uno de ellos señaló: “En mi caso, es la primera vez que enfrento algo así directamente con mi hijo. Sin embargo, ya se está volviendo reiterativo, y eso es precisamente lo que no queremos como padres y apoderados. No queremos que esto siga creciendo. La idea de una marcha es que la situación se conozca más allá, en los alrededores, en otros liceos de la provincia, que se alce la voz, porque muchas veces estos casos quedan dentro de los establecimientos.

Yo estudié en el año 2005, y la convivencia escolar en ese tiempo era distinta. Éramos más de mil alumnos y no se veían este tipo de situaciones. Podían existir peleas, pero eran mínimas. No como ahora, donde una pelea puede terminar con alguien apuñalado o con el uso de un arma. Eso antes no se veía.

Hoy siento nostalgia al ver cómo está el liceo del que egresé. Creo que muchos de mis compañeros, familiares y personas que también estudiaron ahí sienten lo mismo. Es lamentable ver en lo que se ha convertido.”

Veetv solicitó una entrevista al municipio y posteriormente se enviaron consultas formales sobre los hechos denunciados. Hasta el cierre de esta nota, no se ha recibido respuesta.

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