Comunas del interior como Salamanca e Illapel registran las mayores caídas de precipitaciones y enfrentan proyecciones de menor disponibilidad hídrica.
Una tendencia sostenida a la baja en las precipitaciones afecta a la provincia del Choapa desde 1980, con descensos más pronunciados en comunas como Salamanca e Illapel. De acuerdo con el CEAZA, esta disminución podría intensificarse en el futuro, generando efectos relevantes en la disponibilidad de agua y en sectores productivos como la agricultura.
Disminución de lluvias se acentúa en comunas del Choapa

Una tendencia sostenida a la baja en las precipitaciones afecta a la provincia del Choapa desde hace más de cuatro décadas, configurando un escenario de menor disponibilidad hídrica que impacta de forma directa a las comunas del interior.
De acuerdo con el Centro Científico CEAZA, la Región de Coquimbo presenta una disminución promedio de -1,92 milímetros por década desde 1980. Sin embargo, este descenso no es homogéneo. En el caso del Choapa, las comunas de Salamanca (-3,24 mm/década) e Illapel (-3,04 mm/década) concentran las caídas más pronunciadas, situándose por sobre el promedio regional.
Este comportamiento contrasta con lo observado en zonas costeras como Coquimbo (-0,45 mm/década) y La Serena (-0,62 mm/década), donde la disminución ha sido menor en comparación con el interior.
Según explicó el climatólogo regional del CEAZA, Dr. Álvaro Salazar, las proyecciones climáticas para el período 2035-2065 anticipan una disminución adicional de entre 30 y 40 milímetros anuales en comunas como Illapel, Salamanca y Los Vilos. Este escenario profundizaría la tendencia negativa observada históricamente.
El impacto de esta disminución de precipitaciones se proyecta especialmente en la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades productivas, como la agricultura, una de las principales fuentes económicas del territorio.
Este domingo 22 de marzo, Día Mundial del Agua, CEAZA destaca iniciativas científicas para enfrentar la escasez hídrica.
En este contexto, el CEAZA presentó diversas iniciativas orientadas a la adaptación a la escasez hídrica en la región. Entre ellas, el desarrollo de herramientas de monitoreo de nieve en zonas de alta montaña, que permiten estimar el equivalente en agua acumulada en las principales cuencas.
Asimismo, se destacó el trabajo en mejoramiento genético de cultivos, particularmente en la identificación de variedades con mayor tolerancia a condiciones de sequía.
“Un enfoque prometedor es la identificación de genes tolerantes a la sequía, provenientes de especies silvestres y variedades tradicionales, en los programas de mejoramiento genético”, indicó el Dr. Máximo González, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA).

El especialista explicó que las variedades tradicionales de tomates han sido cultivadas por generaciones de familias campesinas, adaptándose a condiciones locales, lo que las convierte en una fuente relevante de variabilidad genética para el desarrollo de nuevas alternativas productivas frente a la escasez hídrica.
En esa línea, detalló que el equipo de investigación ha identificado 12 variedades tradicionales de tomates que representan el 99,9% de la diversidad genética de la colección nacional conservada en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA, Chile).
El fortalecimiento de la colaboración entre el mundo científico y organizaciones como las Juntas de Vigilancia también forma parte de las estrategias impulsadas, mediante modelos de trabajo público-privado orientados a mejorar la gestión del recurso hídrico en la región.
